Cuando era pequeña era muy habitual que estuviera enferma con amigdalitis y me tenían que pinchar para recuperarme (las famosas inyecciones de Penicilina 3-2-1) incluso cuando mejoraba seguían poniéndome "banderillas".
"Gracias" a ello, coincidí con otra niña cuya madre es amiga de la mía y fuimos a su casa. Tenía juguetes, claro, y el que me llamó más la atención era una muñeca cabezona en camisón.
Me dijo que tenía música y que se le encendía la pequeña lamparita que llevaba en la mano, pero que no tenía pilas y me quedé con las ganas de verla en acción.
Cuando la encontré, el vendedor no me aseguraba que funcionara, pero aún así la compré y la arreglé, excepto la lámpara que aún he de cambiarle la bombillita ya que está fundida.
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| Lamparita de Jesmar |

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